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Restaurante “Riquito”

Hoy en día nos encontramos inmersos en un sociedad que nos exige replantearnos el quehacer educativo y así idear diferentes formas, no sólo de vivir los aprendizajes sino también de compartir aquello que hemos adquirido, pues al momento de comunicar experiencias se enriquece el conocimiento con nuevas ideas y opiniones que propicien momentos de diálogo y construcción colaborativa.

En semanas anteriores, la generación de segundo de primaria tuvo la oportunidad de vivir un momento así. Fuimos invitados por la generación de kínder grande para ser los comensales del restaurante que ellos prepararon como parte de su tarea de desempleo. Los alumnos de segundo de primaria se mostraron muy motivados y entusiasmados por regresar al espacio de kínder el cual recuerdan con mucho cariño, sin embargo, se mostraron más sorprendidos de descubrir que todo momento, lugar y persona pueden ser propicios para aprender. Tras intercambiar las experiencias vividas durante este momento, los alumnos expresaron y reconocieron la amabilidad y cortesía que sus compañeros demostraron en esta actividad, lograron reconocer lo bien que se siente recibir esos gestos positivos de parte de otros y así ser conscientes de la necesidad que hay de cuidar nuestras relaciones interpersonales anteponiendo ante todo el respeto para una sana convivencia.

Por otro lado, reconocieron que el esfuerzo es el ingrediente principal de toda buena receta para lograr aprendizajes, se percataron de que sin ello, no hubiera sido posible lograrlo y que todo lo que nos propongamos agregando una dosis de esfuerzo, puede traer un rico momento educativo.

 

 

 

 

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