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HACKEANDO EN LA DIVERSIDAD

EL MAESTRO-FACILITADOR COMO AGENTE DE CAMBIO

El alumno como sujeto


Ver al alumno como un sujeto que representa por sí mismo una diversidad inherente es elemento esencial para comprender de primera mano sus intereses, necesidades y lo que lo hacen “ser”. Este sujeto del que hablamos necesita de acompañamiento por parte  de un mentor o maestro-facilitador.  Es acaso de la mano de este facilitador que ¿Estamos ayudando a construir a los adultos del futuro?

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Construyendo juntos al adulto del futuro


Si bien, se han escrito un sin fin de recetas que prometen crear a lo largo de la educación primaria, secundaria, preparatoria y universitaria al perfecto adulto del futuro, es cierto que hoy por hoy nadie posee esa verdad absoluta o esa propuesta final que nos dará por arte de magia al adulto que el mundo del mañana necesitará: un ciudadano con habilidades con las que los adultos del presente apenas soñamos.

Es este adulto del futuro en el que debemos centrarnos pero ya no más como ese ente distante, es necesario entonces observarlo desde un sentido más cercano y real a nosotros, nuestro alumno, ese sujeto que se encuentra en el proceso de construcción de sus pensamientos, emociones y acciones, pidiendo  a pasos vertiginosos esa mentoría, esa guía sin la cual no podría crearse a sí mismo.

Ayudando al alumno del presente


Pero, ¿cómo ayudamos a ese adulto del futuro por medio del alumno del presente? Pues creando nuestra propia receta; centrando en este alumno del presente  todos nuestros esfuerzos como comunidad educativa. Todo esto para hacerlo partícipe de su realidad y entorno, para llevarlo a reflexiones profundas que entonces, cambien su tan esperado porvenir y el de la gente que lo rodea.

Es aquí donde describir mejor esa “receta secreta” se vuelve una obligación. Como maestros y agentes de cambio ofrecemos esa herramienta que nos ayuda y ayudará en nuestro día a día para construir e innovar con nuestros alumnos experiencias de aprendizaje que los preparen para una vida que aún no podemos con certeza imaginar. Esta receta debe volverse un vínculo entre todos, profesores, padres de familia y directivos, quienes estamos unidos al modelo educativo que propone nuestro colegio. Un modelo formado por dimensiones y elementos capaces de ser “hackeados” y de “hackear” la diversidad a la que nos enfrentamos constantemente en nuestro diario compromiso con la educación, nuestro compromiso con nuestro alumnos.

Pues bien, hablar de conocimientos previos como cimientos del aprendizaje podría entonces ser el primer elemento de nuestra receta.  Ese primer elemento se basa en estrategias que validen la construcción sobre una base sólida con la que ya cuenta nuestro alumno. Algunas estrategias son:  

  1.       SQAC (Lo que se, lo que quiero saber, lo que aprendí y cómo lo aprendí; utilizando los dos primeros para la etapa de construcción sobre los cimientos).
  2.       Preguntas detonadoras
  3.       Lluvia de ideas
  4.       Conversaciones
  5.       Videos
  6.       Desafíos
  7.       Debates
  8.       Canciones y otras actividades auditivas
  9.       Situaciones de la vida cotidiana

Pero debemos recordar que los elementos y recursos presentes en nuestro entorno escolar serán de gran ayuda para continuar con la construcción como mentores, facilitadores y alumnos. Algunos elementos y recursos son:

  1.       Libros: para consultar, indagar y mostrar apreciación visual
  2.       Imágenes representativas: para promover y reforzar los conocimientos para aquellos con una inteligencia visual con mayor presencia.
  3.       Material didáctico: para impulsar habilidades espaciales.
  4.       Juegos didácticos: para estimular la adquisición de información y el desarrollo de habilidades de manera atractiva y divertida.
  5.       Videos: para ejemplificar y reforzar los conocimientos por medio de alternativas audiovisuales
  6.       Diferentes espacios: para impulsar las inteligencias espacial y la kinestésica
  7.       Áreas Verdes: para promover el acercamiento a una conciencia ecológica
  8.       Música: para promover habilidades auditivas e interpersonales
  9.       Diarios personales: para promover la inteligencia intrapersonal
  10.   Recursos tecnológicos de vanguardia: para el desarrollo de distintas habilidades digitales

Es necesario dar paso al siguiente ingrediente que es ir aún más allá y preguntarnos si nuestros alumnos llegan a un estado de comprensión profunda que se construye paso a paso. La mejor manera de hacer esto es utilizando la metacognición y sus diferentes preguntas que cultivan el ingenio cognitivo al plantearlas como guía sobre el conocimiento, el proceso y las actitudes. Recordemos que la metacognición es el proceso más profundo de reflexión que puede hacer un ser humano.

Ahora, ¿Para qué hacemos todo esto? Todo esto existe y se desarrolla para llevar a nuestros alumnos a realizar un acto premeditado y bien pensado. Para impulsar esta acción debemos enfocarnos en una transferencia de conocimientos dirigida hacia el comportamiento y esto se lleva a cabo por medio de una tarea de desempeño tanto de síntesis inicial, como de síntesis intermedia y por supuesto de síntesis final, para lograr así experiencias compartidas que alimenten el aprendizaje significativo de nuestros alumnos.

¿Hemos terminado ya la receta para la creación del adulto del futuro con su centro en el alumno del presente? Casi.

Finalmente la evaluación es un momento interesante dentro de todo este procedimiento que creará a los ciudadanos del mundo que necesitamos. Una evaluación de todas estos pasos debe de contar con dos partes primordiales, las cuales son la evaluación formativa y la sumativa. Dentro de la evaluación formativa encontramos la evaluación contínua, la co-evaluación y la autoevaluación. En la evaluación sumativa tomamos a bien reflexionar sobre el todo, tomando en cuenta sus partes para obtener un panorama particular y general que finalmente nos lleve la reflexión de procesos de pensamiento, acciones y habilidades que construyan un carácter mundial y positivo que se irá alimentando desde la niñez y hasta ese tan anhelado adulto del futuro.

Es así que podemos pensar en una receta  perfecta aunque la realidad y la experiencia nos llevan a entender que la mejor manera de “hackear” la diversidad en los alumnos para llevarlos a una meta lejana y cercana a la vez es haciendo una transformación en nuestras prácticas como maestros y volvernos maestros-facilitadores o mentores como  agentes de un cambio inminente.

 

Autores:

Ángel Ambrosio, Ana Irán Ayala, Caritina Pérez, Jenny Profeta, Geraldine Armenui, Patricia Befeler, David Chapman, Kyle Goshorn, Sofía Romano.

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