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Es un placer servirle

¿Cómo nos organizamos?

¿Cuál es el secreto del éxito de un buen restaurante?

El encanto de un buen restaurante reside en el equipo que lo trabaja. En esta unidad de indagación los niños conocieron la importancia de trabajar juntos.

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¿Cómo mantienes la capacidad de asombro en un cocinero y en el comensal?

Para que puedas asombrarte, primero tienes que ser una persona que se quiera dejar asombrar. Es muy importante conocer funcionamiento y manejo de un restaurante, el nombre y papel que desempeña cada uno de sus integrantes y sus herramientas  de trabajo. El éxito depende del trabajo de todos.

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¿Dónde y cómo comprar los alimentos para nuestro restaurante?

La Central de abastos es el lugar ideal en cuanto a la calidad de los alimentos y variedad. De manera virtual hicimos algunas visitas a este lugar y revisamos los ingredientes de nuestras recetas. Excelente escenario para el juego dramático en esta unidad.

¿Qué restaurantes nos recomiendan los niños después de esta unidad?

Vivir la experiencia de conocer diferentes establecimientos enriqueció su experiencia. Entre los lugares más importantes que visitamos están la cocina y la cafetería de la escuela. Revisamos procesos de higiene y preparación de alimentos visualizando las diferencias que existen entre un restaurante tradicional y uno de comida rápida.

¿Qué comida recomiendan nuestros niños?

La visita que hicimos al restaurante Japanika sirvió para vivenciar el manejo de un restaurante y de su personal. Fue una actividad muy emotiva que los niños gozaron y disfrutaron mucho.

¿Cuál sería la mejor recomendación de nuestro restaurante?

La kitá se transforma en un restaurante al cierre de la unidad. Los niños decidieron qué nombre ponerle a su restaurante y fueron anfitriones de alumnos de segundo de primaria, a quienes previamente se les había convocado con una invitación que se realizó de manera grupal.

A la entrada del restaurante se encontraba la anfitriona esperando a dar la bienvenida a los invitados y asignándoles sus mesas, las cuales ya estaban puestas y adornadas con centros de mesa que hicieron los niños. Los meseros, uniformados, se encontraban esperando con sus charolas y comandas. Los chefs en la cocina, acomodando y terminando de preparar los alimentos.

Cada niño tomó su rol y  atendió felizmente a sus comensales.

¡Fue todo un éxito!

 

 

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