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Dimión, 1er. lugar en el Festival Aviv

En un evento preparado especialmente para los alumnos de Dimión, reconocimos su esfuerzo, compromiso y entusiasmo y les entregamos su trofeo de primer lugar.

Ellos nos comparten lo que significó ser parte de Dimión y la experiencia del Festival.

“Dimión me contagió de orgullo por la Maguen David porque al bailar siempre tuvimos presente que estábamos representando a toda la escuela. Este grupo de danza es muy importante porque representa lo que somos y la manera en que nos comportamos en nuestro Colegio, con esfuerzo, solidaridad, compromiso, convivencia y alegría por hacer las cosas con amor y pasión. Dimión va más allá de la danza o la música, es nuestra identidad, representa el judaísmo y las tradiciones.

Desde el momento que entré en mi primer año y empezaron los ensayos, existió una convivencia increíble entre las tres generaciones, la cual formó muchas amistades entre los participantes: no sólo íbamos a ensayar, sino que aprendimos muchas cosas y sobre todo disfrutamos quedarnos en la escuela después de clases y los seminarios extracurriculares.

Cada año fue diferente mi experiencia en este grupo: en cada año aprendí diferentes historias basadas en el judaísmo y sobre nuestros antepasados. Es importante señalar que siempre disfrutamos bailar en el escenario como si fuera la primera vez.

Claramente, el proceso de ser parte del grupo de Dimión del Colegio es pesado, al quedarte tiempo extra después de clases (sin comer a la hora acostumbrada en casa) y la disciplina para aprenderte los pasos y hacer adecuadamente la coreografía, pero cuando es hora de subirse al escenario, vale la pena totalmente el esfuerzo. La emoción del día del Aviv genera una adrenalina increíble, al estarnos maquillando, vistiéndonos y preparándonos para bailar.

Los primeros dos años que concursé en Dimión nuestro grupo no pasó a la final. Fue una decepción muy grande, porque creíamos en nuestro trabajo; pero mi último año, éste en que salgo del Colegio, no sólo pasamos a la final, sino que ganamos el primer lugar y ese fue el mejor regalo que pude recibir: despedirme de la escuela cerrando con broche de oro. De esta manera, todo el esfuerzo y horas de ensayo a lo largo de los tres años valieron la pena”.

Miriam Sfadia

 

“Dimión: esa palabra que provoca coraje, ganas de bailar, emoción y nervios por ser el mejor. El pasado 2 de abril, el grupo de danza del Colegio Hebreo Maguen David ganó el 1er lugar en el Festival Aviv. Yo formé parte de este grupo, junto con mis compañeros de la preparatoria. Después de gran esfuerzo, de mucho tiempo y dedicación, se logró nuestro objetivo principal: ganar. Dimión, en el Colegio, no solamente es un grupo de danza, sino también es la oportunidad para que los alumnos de la preparatoria se lleguen a conocer a sí mismos a través de la danza y del trabajo en equipo hacia un mismo objetivo. Haber sido parte de este grupo fue una experiencia única y diferente que me permitió conocer a muchos compañeros con los cuales no habría tenido la oportunidad de convivir de otra manera. Aprendimos a trabajar en equipo, entregando siempre el mayor esfuerzo posible para alcanzar la mejor versión de cada uno de nosotros. Para mí, participar en el Festival Aviv, fue un reto muy difícil, ya que antes de participar en el grupo de danza, consideraba que no era buen bailarín pero, gracias a las coreografías y a mis compañeros, descubrí mis habilidades en la danza.

Uno de los momentos que no olvidaré fue cuando todo el grupo nos encontrábamos unidos frente al escenario esperando a que el juez dijera qué escuela había ganado el primer lugar: abracé fuerte a Isaac, cerramos los ojos y escuchamos al juez decir  “El primer lugar es para… Dimión”. Con mucha emoción y sorpresa saltamos, gritamos y nos abrazamos con todo el grupo. Estábamos muy felices por presentar el mejor baile del Festival y poner el nombre de la Maguen David en alto, reconociendo el gran trabajo que llevaron a cabo todos los grupos de la competencia.

Al haber sido mi último año, ganar este festival representó algo muy especial, ya que marcamos una huella que trasciende en la historia del colegio y una forma de despedirme de la escuela con una victoria”.

Abraham Attie

 

“Pertenecer a Dimión no es nada más ensayar para que un baile gane en el festival Aviv.

Yo pertenecí a este grupo los tres años del bachillerato y una de las cosas que más me gustaron fue que cada año se convirtió en una experiencia nueva al tener más amigos (ya que cada año entra gente nueva) y empezar a convivir con ellos dos veces a la semana.

Aparte de la convivencia, se vuelve un trabajo en equipo, ya que el baile depende de todos. Trabajar en equipo significa que todos cooperen siguiéndonos los unos a los otros en una meta común.

Los primeros dos años en los que participé, perdimos, de hecho ni siquiera pasamos a la final. El sentimiento de haber logrado una buena coreografía, dar todo nuestro esfuerzo en el escenario y escuchar que no pasamos a la final, fue muy triste y decepcionante.

La experiencia de este año fue totalmente distinta ya que tres semanas antes del festival, nos cambiaron muchas partes del baile, incluyendo la música.

Representamos la práctica del judaísmo en una sinagoga judía en Rusia en la época del comunismo, en la que era prohibido practicar una religión; sin embargo, cuando llegó Gorbachov al poder y comenzó la Perestroika, los judíos tuvieron la libertad de nuevo de practicar su religión.

Al subir al escenario, Dimión dio todo: cada uno bailó en el escenario apropiándose de su rol como personajes del pueblo judío en Rusia, antes y durante la Perestroika. Este cambio de temática nos ayudó a ejecutar mucho mejor nuestro baile.

La competencia fue muy difícil: nunca me imaginé que nuestro grupo sería el ganador del primer lugar. Al escuchar el tercero y el segundo lugar, yo ya me quería ir, no quería volver a escuchar a otra escuela ganar; pero decidí quedarme y escuchar el veredicto: el director del evento tardó mucho en decir quién era el ganador, pero, finalmente, dijo: “Dimion”. Fue un sentimiento increíble, nos sentimos orgullosos del baile, de la interpretación, de la propia historia judía y, más que nada, de darle a nuestra escuela el primer lugar”.

Ana Nahmad

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